Las madres tóxicas

La madre (2016).

Película española que se estrenó en Octubre del año pasado. Miguel tiene 14 años y ya ha estado durante un año en un centro de acogida para menores. Lleva unos meses viviendo de nuevo con su madre pero la inestabilidad emocional y laboral de ésta hacen que no esté capacitada para cuidar de él. Los Servicios Sociales están investigando su caso y como no quiere volver a vivir en el centro, decide marcharse de casa.

La madre cartel

Madres tóxicas.

Hace unos días contactó conmigo la redactora jefe de la revista Telva. Me decía que había leído un artículo que escribí hace unos meses sobre las madres tóxicas. Quería hacerme unas preguntas para un reportaje que estaba preparando y que se publicará en la revista 🙂

Con mucha alegría le contesté a lo que me preguntó. Muy contenta porque le gustara mi artículo y porque se le dé visibilidad a un tema tan importante. Como ya hemos hablado otras veces, lo que somos hoy en gran parte, viene de lo que nos han enseñado y las experiencias que hemos vivido. Tener un vínculo sano con nuestros padres es fundamental y va a afectar en nuestra forma de ser y de interpretar el mundo.

Las madres tóxicas (por supuesto el vínculo tóxico puede ser con cualquier otro miembro de la familia de referencia) tienen una manera de relacionarse con sus hijos que lejos de ser sana y natural se convierte en enfermiza. Suelen ser manipuladoras, sobreprotectoras, destructivas y negligentes. Aunque no sea su intención final suponen un impedimento para el desarrollo personal de los hijos.  Y detrás de este comportamiento hay una necesidad de aprobación de los demás, falta de confianza en ella misma y miedo a la soledad.

En el caso de la película, se trata de una madre negligente. Miguel con 14 años tiene que buscarse la vida para comer, para hacer las tareas de la casa y para no faltar al instituto. Él hace el papel de madre y el vínculo que se crea con ella es de amor-odio. Por un lado la quiere, es su madre. Quiere vivir con ella, quiere tener una vida normal. Pero por otro lado puede llegar a odiarla, porque todos los actos de la madre repercuten negativamente en él.

En el otro polo estarían las madres excesivamente protectoras y controladoras. Utilizan la crítica pero de manera destructiva y el chantaje emocional para conseguir lo que pretenden.

Consecuencias para los hijos.

Este vínculo genera una relación desadaptativa que va a tener consecuencias en la vida de los hijos.

Para empezar tienen un sentimiento de culpa hacia todo lo negativo que ocurre a las personas de su alrededor. Desde pequeños les han culpado de todos los males, así que cuando son mayores se los siguen atribuyendo casi sin darse cuenta.

Por otro lado, suelen ser personas indecisas. Piensan que nada de lo que han hecho en su vida está bien, así que tienen miedo de tomar la decisión equivocada. En muchas ocasiones este miedo les paraliza, les lleva al inmovilismo y a no ser capaces de tomar las riendas de su vida.

Y en cuanto a las relaciones que establecen, suelen ser igualmente tóxicas y de dependencia. Es el único tipo de relación que conocen. Además como nunca han llegado a alcanzar la autonomía necesitan otra persona de la que depender. Igualmente es habitual el miedo al compromiso y a establecer relaciones duraderas.

Tanto para la madre como para los hijos es importante darse cuenta de que tienen este tipo de relación. De esta manera se puede empezar a modificar la manera de interactuar y buscar un vínculo más sano y afectivo.

Como siempre, me encantaría conocer vuestras opiniones del tema 🙂

Hasta la semana que viene!

Carpe diem ★

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