Un monstruo viene a verme

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Hace sólo unos días que vi Un monstruo viene a verme. La tenía en la lista de pendientes pero fue el discurso de su director J.A. Bayona en los Goya lo que me animó a verla. Además me gustó bastante, me esperaba una historia lacrimógena (y aunque desde luego es triste) creo que no se recrea en el dramatismo. Y eso me gusta 🙂

Os dejo el vídeo del discurso de Bayona. Breve, conciso y emocionante:

 “Gracias [papá] por enseñarme el poder transformador de la cultura para bien. La cultura es necesaria.  Sin la cultura seríamos incapaces de expresar quiénes somos y cómo sentirnos.”

Y no podía estar más de acuerdo con esto. En realidad esa es la base de este blog 🙂

Un monstruo viene a verme.

Connor es un niño de 12 años con una situación personal bastante complicada. Su madre está enferma, tiene cáncer. Sus padres están separados y no tiene buena relación con su abuela. Y por si fuera poco en el colegio sufre acoso por parte de los compañeros. Ante esto, da rienda suelta a su imaginación. Un monstruo es el que le va a ayudar a enfrentarse a todos sus miedos, a reconocer sus sentimientos y a poder expresarlos. Esta fantasía es su vía de escape y la necesita para poder asimilar todo lo que está ocurriendo en su vida.

El poder de la cultura.

El cine, escribir, leer, dibujar, la música… son necesarios para poder expresar lo que sentimos, incluso lo que pensamos. Muchas veces de forma inconsciente, sin darnos cuenta. Ver una película puede hacer que comprendamos nuestras emociones más profundas. O que nos ayude a buscar una solución a lo que nos está ocurriendo. O a plantearnos diferentes puntos de vista que no habíamos tenido en cuenta.

La cultura en general es nuestra vía de escape. Cada persona es diferente, tiene unas experiencias particulares y vive las mismas situaciones de manera distinta. Por eso nos emocionan unas obras de arte y no otras. Se nos pone la piel de gallina con unas canciones y no con otras. O nos gustan unas películas y no otras.

La cultura por supuesto también es entretenimiento. Nos sirve para desconectar de nuestra vida y nuestras preocupaciones del día a día. Nos permite alejarnos por unos minutos o unas horas y visitar otras vidas y otros mundos. Pero no es sólo entretenimiento. De la misma forma que nos desconecta nos puede ayudar a conectar con nuestra parte más oculta y nos ayuda a comprender lo que nos ocurre, lo que sentimos. En muchas ocasiones nos da pistas de hacia dónde queremos dirigirnos o enfocar nuestra vida. Y nos permite expresar y dar rienda suelta a las emociones que tenemos acumuladas.

Por todo esto, como dice Bayona, la cultura hay que defenderla y cuidarla. Sólo así podremos seguir disfrutando de ella.

Hasta la semana que viene!

Carpe diem ★

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