Cinco ideas peligrosas de las comedias románticas

Ayer fue San Valentín, el día de los enamorados. Día en el que todo el mundo debe quererse (o por lo menos aparentarlo) y a ser posible de forma pública. Así que me parece un buen momento para hablar de las ideas peligrosas que nos transmiten las comedias románticas con respecto al amor.

Tengo que reconocer que puedo llegar a ser muy fan de algunas de estas películas. Y que tengo varias de ellas en la estantería ( Love Actually, Vacaciones, Definitivamente quizás y cualquiera de Woody Allen….). Y por supuesto, no todas las comedias románticas son iguales. Pero hay que tener cuidado con lo que nos quieren decir y con lo que interiorizamos porque pueden causarnos problemas.

He agrupado, las que para mi, son las principales ideas con las que hay que tener cuidado en cinco categorías:

1. Las comparaciones son odiosas

Es muy común que cuando vemos una peli casi sin darnos cuenta comparemos lo que ocurre con nuestra vida. Y si no se ajusta con lo que esperamos o con lo que creemos que debería ser, se convierte en una catástrofe. La vida no es perfecta y por supuesto no siempre ocurre todo como nos gustaría. Pero es que la vida por definición es eso. Que no sea como en las películas es lo normal e incluso lo sano.

En referencia a esto mismo, también puede ser peligroso la creencia de cómo debería ser una vida perfecta: tener pareja, casarse por todo lo alto, comprarse una casa, tener hijos, etc. Muchas personas se sienten mal o inseguras con respecto a su relación (o a sí mismas) si no se cumplen los “requisitos” o el protocolo establecido.

2. Ni el hombre ni la mujer perfectos existen

Al contrario de lo que pueda parecer, tanto en el plano físico como de personalidad, no existe la persona perfecta. Es muy importante tener presente que las películas sólo son una parte de un todo, no hay nadie que en todas las circunstancias, en todos los momentos de su vida, sea perfecto.

Y otras veces, la historia va más allá. En las películas vemos hombres o mujeres que si conociéramos en la vida real, muy posiblemente saldríamos corriendo (por ejemplo, el de las tan famosas sombras….) pero nos lo venden de una manera que resulta atractiva. ¿En serio queremos alguien que nos complique tanto la vida? ¿Merece la pena?

Y como consecuencia de esto, tampoco existe la relación perfecta. Aunque las películas o las redes sociales nos lo intenten vender así. Todo el mundo tiene problemas, y todo el mundo (y todas las parejas) pasa por sus momento. Eso no es malo, eso es la vida real.

3. Necesitamos alguien que nos rescate

Otro tema muy recurrente es éste. Hombre o casi siempre mujer, en apuros, con problemas, inestable…. que necesita que alguien ponga orden en su vida. A veces puede ocurrir, pero estaría muy bien aprender que nosotros solos nos podemos rescatar. Si alguien nos ayuda, estupendo, pero si no es el caso, no pasa nada. No “necesitamos” que alguien lo haga. Podemos empezar a rescatarnos nosotros mismos, sin esperar a que vengan a hacerlo.

4. Maldito amor romántico

El llamado amor romántico está causando mucho daño en la vida de muchas personas, y casi ni nos damos cuenta. Toda la vida nos han contado que el amor es eterno, que con amor todo se supera, todo se aguanta. Que los celos son bonitos, porque eso significa que le importas. Que eres de alguien y alguien te pertenece a ti…. Todas estas creencias, son el caldo de cultivo para las relaciones tóxicas y en último caso para la violencia de género.

Con la excusa de que por amor vamos al fin del mundo, aguantamos situaciones por las que de otra manera no pasaríamos. Y mantenemos relaciones desadaptativas, que en lugar de sumar, restan y nos complican la vida. Porque al final, solucionamos todo diciendo: “nos queremos, y eso es lo que importa”. Pero se nos olvida que hay otras muchas cosas que importan, principalmente el respeto y el amor por nosotros mismos 🙂

5. No todos los finales son felices

En la vida (y por suerte, en muchas películas) no siempre los finales son felices. No pasa nada. La mayoría de las veces un final, por mucho que nos duela, es el comienzo de otra historia, de otra vida. Nos aferramos a lo que conocemos, pensando que no hay vida después (aunque seamos infelices) o por miedo a lo que puede venir después. Otras veces intentamos compensar, (“bueno estamos todo el día discutiendo, pero luego tiene detalles bonitos”….) y al final se convierte en una especie de autoengaño.

Perder  el miedo a los finales es una asignatura pendiente pero a veces puede salvarte la vida (incluso literalmente).

Hasta la semana que viene!

Carpe diem ★

 

Plural: 2 Comentarios Añadir valoración

  1. Elisabeth dice:

    No puedo estar más de acuerdo. Nadie es perfecto, no existe la pareja sin enfados o puntos de vista diferente. No debemos depender de otros, sólo dependemos de nosotros mismos, si tenemos un punto de apoyo genial, pero no es imprescindible.
    Gracias por enseñarnos tanto.

    1. *Pili* dice:

      Muchas gracias a ti por tu apoyo siempre!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *