Náufrago. O cómo mantener la esperanza.

en

Ya estoy de vuelta 🙂 La semana pasada no hubo entrada en el blog. Están siendo unos días de muchos cambios y ajetreo, pero parece que ya me voy centrando 😀

Hace unos días estaban echando Náufrago en la tele. Y aunque es una peli del año 2000 nunca la había visto entera. La verdad que merece la pena verla. Tom Hanks está espectacular, de hecho él es la película en sí. Y me hizo replantearme varias cosas, entre ellas la ilusión que llevo arrastrando desde hace tiempo de vivir en una isla desierta 🙂

No nos permitamos el lujo de perder la noción el tiempo

Chuck Nolan es un importante y aplicado trabajador de la empresa de mensajería FedEx. Es muy meticuloso y está un pelín obsesionado con el control del tiempo. Un día el vuelo en el que viaja tiene un accidente del que sobrevive de milagro. Y comienza su aventura y su afán de supervivencia en una isla desierta del Pacífico que se prolongará por varios años.

Se pueden extraer varias lecciones de la película, de las situaciones que se van dando y de como el protagonista las va enfrentando gracias sobre todo a su capacidad de adaptación.

La lógica me decía que no volvería a ver este lugar de nuevo…

A veces no hay que hacer mucho caso a la lógica (está sobrevalorada). Puede que la situación sea especialmente complicada. Que en principio todo apunte a que no lo vamos a conseguir. Pero como dice la frase “mientras hay vida hay esperanza”. Y es en esto en lo que se centra Chuck. Busca la manera de sobrevivir, de poder comer, de hacer fuego…. Esto último es especialmente revelador. Lo intenta una y otra vez, de diferentes maneras, y no lo consigue…hasta que da con la manera de hacerlo. Podría haber tirado la toalla, pero sabía que sin fuego no podría sobrevivir, así que no paró hasta que lo consiguió.

Nunca sabes lo que puede traerte la marea

En algunos momentos de la película me preguntaba “pero ¿por qué no se rinde? ¿qué hace que siga luchando? Han pasado meses, años y nadie va a buscarle. ¿No sería más fácil darse por vencido? ¿Asumir que es muy poco probable que salga de la isla?”

Y aunque pasa por momentos de duda (es inevitable), él tiene un motivo, algo que le impulsa a seguir adelante. Se va adaptando a la nueva situación, a la falta de recursos, a vivir sólo con lo básico para sobrevivir. Desarrolla la creatividad, habilidades que nunca había necesitado, incluso agudiza los sentidos con el objetivo de vivir un día más y poder volver a su casa.

Wilson

Es el coprotagonista de la peli. Una pelota de voleibol que tiene como cara la huella de la mano de Chuck ensangrentada. Es el “personaje” que le mantiene cuerdo, con quien habla, comparte las alegrías y las penas. A quien le explica sus planes. Wilson va adquiriendo importancia, protagonismo y personalidad a medida que pasan los días. Y con él protagoniza algunas de las mejores escenas de la película. Con esto queda claro que somos seres sociales, necesitamos relacionarnos e interaccionar con otros seres, va en nuestra naturaleza.  Por mucho que a veces nos empeñemos en hacer las cosas solos, en no compartir nuestras preocupaciones con los demás… la vida compartida es mucho mejor 🙂

Wilson náufrago

Y a vosotros, ¿qué os haría seguir luchando por sobrevivir?

Hasta la semana que viene.

Carpe diem ★

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *