Olvídate de mi… ¿o no?

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Hace unos días vi la película Olvídate de mi (Eternal Sunshine of the Spotless Mind). Llevaba tiempo con ganas de verla y me dejó muy buena sensación (la tenéis en Netflix).

Joel (Jim Carrey) y Clementine (Kate Winslet) se conocen por casualidad y empiezan una relación. Cada uno tiene sus particularidades y su forma de ver la vida. Lo que les lleva a discutir por todo y por lo tanto al deterioro de la relación. Hasta el punto de que Clementine acude a una clínica especializada en borrar personas de los recuerdos y pide que borren a Joel. Cuando él se entera, acude a la misma clínica, con el mismo encargo.

Tengo que reconocer que Jim Carrey no es de mis actores favoritos pero es digna pareja de la genial Kate Winslet. La fotografía es especialmente atractiva y además gano el Oscar a mejor guión original.

olvidate de mi

Si nos dieran la opción de borrar a una persona

En principio, la idea de poder borrar a alguien que nos ha hecho daño parece una buena idea. Así de un plumazo nos cargaríamos todos los recuerdos, todos los malos momentos, todo lo que hemos sufrido… y podríamos seguir con nuestra vida. Sin necesidad de un proceso de duelo (en el caso de una ruptura) o de pasar por una mala época hasta que nos recuperamos y rehacemos nuestra vida.

Pero si realmente existiera una forma de borrar a una persona….¿lo haríamos?

Por un lado, nos ahorramos el esfuerzo que supone recuperarse de una relación (sobre todo cuando ha sido especialmente mala o el daño que nos han hecho es especialmente profundo). Pero por otro….si nos quitan las experiencias… ¿no estamos perdiendo algo muy importante de nuestra vida? Al final gran parte de lo que somos es el resultado de nuestras experiencias. De todo lo que nos pasa a lo largo de la vida, sea bueno o malo. Y de paso es importante señalar, que la mayoría de las veces de lo que más aprendemos es de las malas experiencias. Si las borráramos, nunca aprenderíamos. No acumularíamos nuevos conocimientos que nos van a servir para enfrentarnos a nuevas relaciones, a no caer en los mimos errores o a decidirr qué queremos y qué no en nuestra vida.

¿Por qué valoramos a una persona cuando la estamos perdiendo?

Cuando Joel pide que borren a Clementine de su memoria, pasa por un proceso muy curioso. De repente se da cuenta de que la quiere, de que las cosas que le daban rabia de ella o los malos momentos también han merecido la pena.  ¿Por qué nos pasa tantas veces esto a los humanos?

Sólo cuando alguien desaparece de nuestra vida empezamos a echar de menos estar con esa persona. Cuando llevamos un tiempo en una relación parece que hay momentos en los que sólo ponemos el foco en lo negativo, en lo que nos falta o en cómo nos gustaría que fuera. Puede que incluso nos moleste la forma de ser de la otra persona (muy curioso, porque seguramente esto es una de las cosas que nos atrajo en un primer momento). Puede que nos hayamos acostumbrado a tirar la toalla al mínimo problema. Y con tirar la toalla no me refiero a terminar la relación, sino a dejar de intentar que funcione. A comunicarse, a decir lo que nos molesta o nos gustaría cambiar y a reconocer lo que estamos haciendo mal. A intentar hacer cosas juntos a pesar de estar cansados del día a día. Porque muchas veces damos por perdida la relación sin haber intentado arreglarla. Y cuando nos damos cuenta de esto, es demasiado tarde.

Está claro que a veces una relación no va a ninguna parte. O no somos felices. O mucho peor, nos hacen daño. En ese caso lo ideal es terminar la relación antes de que nos deje más secuelas. Pero otras veces está bien pararse a pensar si realmente la relación no funciona o si nosotros nos hemos dejado llevar por la rutina y la costumbre.

Hasta la semana que viene!

Carpe diem ★

 

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