Stockholm. Cómo influimos en los demás (para bien o para mal)

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Hace unos días que he visto Stockholm. Película del año 2013 de Rodrigo Sorogoyen protagonizada por Javier Pereira y una maravillosa Aura Garrido. Grabada en Madrid, con una fotografía muy evocadora (cómo me gusta mi ciudad). Y bajo mi punto de vista (totalmente subjetivo) es una de la mejores películas de nuestro cine.

Tengo que admitir que aún le sigo dando vueltas porque me ha dejado bastante impactada. Y me va a resultar difícil la entrada de hoy sin hacer spoilers 😀

Las tácticas de ligue

La película empieza en Madrid, una noche, en una fiesta. Un chico y una chica se miran y parece que han conectado. Desde ese momento todos los esfuerzos del chico giran en torno a conseguir que ella pase la noche en su casa. Para ello utiliza todo tipo de argumentos y “pruebas de amor”. Incluso llega a ser demasiado pesado e insistente, porque ella se muestra bastante reacia y le dice NO en varias ocasiones. La primera cosa curiosa, es que aunque el tipo empieza a hacerse pesado (pero encantador) e incluso cae un poco mal a ratos, su forma de actuar no llama la atención. No nos parece raro que aunque ella diga NO, NO y NO, él siga insistiendo sin importarle en absoluto la opinión y decisión de ella.

Y aquí va la segunda cosa curiosa. Si ahora fuera al contrario. Si ella es la que insistiera, una y otra vez a pesar de las negativas de él, la que le persiguiera y le diera todo tipo de argumentos para conseguir pasar la noche con él….¿no nos parecería un poco raro? Puede que pensáramos que además de pesada parece que está un poco “loca” o desequilibrada. Que ha perdido la dignidad, o incluso que es una histérica….

Lo que podemos provocar en los demás

Y la segunda cosa con la que me he quedado es del increíble poder que podemos tener sobre los demás sin darnos cuenta. A lo largo del día interactuamos con muchas personas. Desde que salimos de casa por la mañana, en el autobús, el metro, en el trabajo, con nuestra pareja, la familia, amigos, etc. A algunas de estas personas las conocemos bien y otras son completos desconocidos. Pero sea en un caso o en otro, cada persona con la que interactuamos tiene una vida, unos problemas, unos miedos, unas inseguridades. Puede que sepamos de todo esto o no. Pero muchas veces no somos conscientes de hasta qué punto nuestra interacción con ellos puede alegrarles el día (o el momento) o por el contrario hundirles aún más.

La mayoría de las veces actuamos únicamente desde nuestro punto de vista (desde nuestros zapatos) y no tenemos en cuenta la visión del otro. No nos paramos a pensar que igual su mochila está cargada de piedras. Que lo mismo con lo que yo le estoy diciendo o con la manera de decírselo puedo estar haciéndole daño.

Sin saberlo, con nuetras palabras o nuestro comportamiento podemos estar provocando un millón de reacciones en la otra persona. Puede que incluso nunca lleguemos a saber lo que hemos podido provocar en el otro, pero puede suponer un antes y un después de un momento vital de esa persona (para bien o para mal).

Hay una frase que dice más o menos esto: “Sé amable. Los que te rodean también están peleando sus propias batallas”. Es una forma resumida de decir todo lo anterior 🙂

Para terminar y como quiero animaros (tenés que hacerlo!) a que veais la película (está en Netflix) os dejo el trailer que también me pareció genial 😉

Hasta la semana que viene!

Carpe diem ★

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