La influencia del entorno en nuestra conducta. El experimento de la Universidad de Standford

en

El experimento

Hace unas semanas cuando volvía de uno de los (últimamente muy frecuentes) viajes a Asturias, ví que entre las pelis que tenían en el bus para elegir estaba Experimento en la prisión de Stanford. Este experimento es uno de los más famosos de los realizados por un psicólogo hasta la fecha. Desde luego uno de los más interesantes y llamativos de los que nos contaron en la universidad. Y también lleno de controversia y dudas sobre la idoneidad del mismo (sobre todo por las consecuencias que tuvo para sus participantes). Esta película es del 2015. Anteriormente se han hecho otras dos basadas en lo mismo. Las dos llamadas El experimento, pero una del 2001 y un remake del 2010. Pero la que parece ajustarse más a la realidad y no tanto al éxito de taquilla es la del 2015.

El experimento de Standford

El experimento lo realizó el psicólogo Philip Zimbardo junto con su equipo en 1971 en la Universidad de Standford. Uno de los motivos que motivó el estudio era conocer las posibles causas de los conflictos en las cárceles entre prisioneros y carceleros. Zimbardo creía que esto se debía al papel que cumplen cada uno de ellos en esta situación. Es decir, a la asunción del rol de prisionero o guardia que les hace comportarse como tal.

Para llevarlo a cabo acondicionaron el sótano de la universidad haciéndolo lo más parecido posible a una cárcel . Pusieron un anuncio en el periódico en el que se solicitaban hombres para participar en un experimento durante dos semanas a cambio de una retribución económica. Realizaron un proceso de selección para elegir a 24 participantes de todos los candidatos. A la hora de elegirlos tuvieron en cuenta que fueran personas sin antecedentes delictivos, con buena salud mental y equilibrados. Y posteriormente mediante sorteo hicieron dos grupos: uno de ellos sería el formado por los reclusos y otro por los guardias.

La importancia del ambiente

Además de ambientar los sótanos de la universidad, se les facilitó el atuendo que debería llevar cada uno de los grupos. Además los prisioneros fueron arrestados en sus domicilios por policías reales que colaboraron en esta parte del experimento. Les llevaron a la cárcel donde se les pidió que se desnudaran para explorarles y desparasitarles. Además les dieron una nueva identidad que consistía en un número de preso, tenían que olvidarse de su nombre. A los policías se les dijo que tenían terminantemente prohibido ejercer violencia física contra los prisioneros. Pero por lo demás eran libres de dirigir la cárcel como mejor consideraran.

Las primeras horas del experimento transcurrieron con normalidad… Pero el segundo día hubo un motín de los prisioneros. Y los guardias pusieron desde entonces todo su empeño para controlar la situación (incluso haciendo horas extra sin que nadie se lo pidiera y sin remuneración). En los siguientes días el experimento se convirtió en un verdadero caos. Entre otras cosas se encerraba a los prisioneros en un armario como una especie de cuarto de castigo. Se les negaba la comida que pasó a ser un privilegio. Les rociaban con extintores o les obligaban a hacer flexiones hasta la estenuación o ir desnudos para humillarles….

Aunque el experimento debía durar 14 días al sexto Zimbardo se vio obligado a cancelarlo. Se les fue de las manos. Supongo que aunque esperaban sacar muchas conclusiones sobre el comportamiento humano, en ningún caso tenían previsto la violencia con la que actuaron los guardias. Ni la sumisión y victimización que asumieron los presos.

¿La maldad o bondad está dentro de la persona?

Muchas personas e investigaciones han intentado dar respuesta a esto: ¿el ser humano es bueno por naturaleza? ¿o malo?

Con experimentos de este tipo (o el de Milgram, que también es para hablar largo y tendido) parece demostrarse que no es tanto que exista la maldad o la bondad dentro de unas personas y no de otras. Sino que el entorno, el ambiente en el que vivimos o nos desarrollamos son determinantes para que nos comportemos de una forma u otra. Aunque esto es reducirlo mucho, hay que tener en cuenta que las personas del experimento fueron especialmente seleccionadas por tener una buena salud mental y fue el azar el que les puso en uno u otro lado de la prisión. Por lo que cabe esperar que si los presos hubieran estado en el papel de guardias probablemente se habrían comportado de igual manera.

También podríamos hablar del papel que ejerce la institución en el comportamiento. Podríamos hablar de una presión casi invisible. Además en ningún momento se les dio orden a los guardias de actuar con violencia, sino todo lo contrario. Pero parece que el papel que interpretaban requería de esa agresividad para hacerlo correctamente. De la misma manera que la situación de vulnerabilidad llevó a los presos a convertirse en sumisos o combativos.

Si no entendemos la situación del otro no podremos entenderle

A raíz de esto creo que podemos hacer otra reflexión. Cuando creemos que nosotros nunca actuaríamos de una forma o no entendemos por qué alguien actúa así, no estamos teniendo en cuenta que su situación es diferente a la nuestra. Y con situación no me refiero sólo al momento presente, sino a su pasado, sus experiencias, lo que le han enseñado, etc. Si quitamos esto de la ecuación nunca podremos llegar a ser empáticos con el otro.

En cualquier caso os invito cómo mínimo a ver la película. Y si os animáis a investigar sobre el tema hay mucha documentación sobre el experimento real. A mi no deja de resultarme digno de darle unas cuantas vueltas 🙂

Hasta la semana que viene!

Carpe diem ★

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *