El hombre en busca de sentido

El día del libro

El lunes pasado, 23 de Abril, se celebró el día internacional del libro. Se eligió esta fecha porque es en la que supuestamente fallecieron Cervantes, Garcilaso de la Vega y Shakespeare en 1616. Pero al parecer, con las fechas han hecho algo de trampa. Se cree que Cervantes en realidad falleció el 22 y le enterraron el 23. Y Shakespeare murió el 23 de Abril según el calendario juliano (que fue sustituido por el gregoriano en el siglo XVI con lo que la fecha real del fallecimiento sería el 3 de Mayo). El caso es que tendrían que decidir una fecha. Y como la coincidencia queda muy bonita… la UNESCO decidió que ese día sería el 23 de Abril 🙂

Me apetecía hablar en la entrada de hoy de algún libro que me hubiera gustado o impactado especialmente. Y me parecía una tarea complicada elegir sólo uno. Tengo muchos libros que están entre mis favoritos:

Nada de Carmen Laforet. Los renglones torcidos de Dios de Torcuato Luca de Tena. La ridícula idea de no volver a verte de Rosa Montero. El antropólogo inocente de Nigel Barley. Un mundo feliz de Aldous Huxley….Y podría seguir unas cuantas líneas más.

Pero he pensado hablaros de un libro que leí por primera vez hace unos 10 años y que de alguna forma me marcó especialmente. Muchas veces cuando estoy con un paciente en consulta, en los talleres que imparto o en mi propia vida recuerdo el mensaje tan especial que transmite.

El hombre en busca de sentido

Este es el título del libro que escribió el neurólogo y psiquiatra austriaco Viktor Frankl en 1945. En él cuenta parte de su propia vida, de los tres años que pasó en diferentes campos de concentración nazis. Pero esto no es diferente de muchos otros libros o películas que hay sobre este tema. Lo sorprendente es que a pesar de la situación que vivió admite que fue capaz de encontrar un sentido a toda aquella experiencia. Y aún más..consiguió hallar la felicidad en muchos momentos.

¿Sorprende no? La verdad que pocas situaciones me parecen tan duras.  Perder a parte de tu familia y tus amigos de esta manera. Y además pasar tres años sin saber si cada día va a ser el último (por no hablar de las situaciones a las que tenían que enfrentarse). Muchas veces me encuentro con personas que se quejan de lo horrible de su situación, de su vida. De lo insoportable que es.

Por supuesto que hay situaciones durísimas (aunque la mayoría de las veces que oigo estas quejas es ante cosas molestas o desagradables pero muy pocas veces ante vivencias realmente duras). Pero lo que nos transmite es que incluso en esos momentos el ser humano tiene la capacidad de decidir la manera de enfrentarse a la situación. De elegir la actitud con la que hacer frente a la vida. 

Muchas veces no está en nuestra mano cambiar un acontecimiento desagradable. Una enfermedad, el fallecimiento de un ser querido, una ruptura de pareja, etc. Pero lo que siempre vamos a poder cambiar y adaptar es la manera en la que nos enfrentamos a ella. Y así de alguna manera influir en el sufrimiento que nos va a generar.

También habla de la bases de su denominada logoterapia. En ella propone que la primera fuerza motivante del hombre es la lucha por encontrarle un sentido a su propia vida. En el momento en el que encuentre ese sentido tendrá la motivación suficiente para luchar o mantener una determinada actitud ante la vida. Que le va a llevar a afrontar e incluso superar todo lo negativo que se le vaya presentando a lo largo de su existencia.

Algunos extractos clave

Del libro tengo señalados muchos párrafos que en su momento me parecieron claves para entender lo que pretende transmitir. Os dejo dos para que podáis reflexionar sobre ellos. Aunque sin duda os invito a leer el libro completo, porque no tiene desperdicio.

“El hombre puede conservar un reducto de libertad espiritual, de independencia mental, incluso en aquellos crueles estados de tensión psíquica y de indigencia física. Los supervivientes de los campos de concentración aún recordamos a algunos hombres que visitaban los barracones consolando a los demás y ofreciéndoles su único mendrugo de pan. Quizá no fuesen muchos, pero esos pocos representaban una muestra irrefutable de que al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas – la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino – para decidir su propio camino”

“Cuando se acepta a la persona como un ser irrepetible, insustituible, entonces surge en toda su transcendencia la responsabilidad que el hombre asume ante el sentido de su existencia […] Conoce el porqué de su existencia y será capaz de soportar casi cualquier cómo.”

Hasta la semana que viene!

Carpe diem ★

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