Estar perdido…¿tiene arreglo?

Estar perdido…

Llevaba tiempo con ganas de ver Lost in translation, pero por unas cosas u otras nunca había encontrado el momento. Hace unos días por fin la vi, y tengo que reconocer que me ha dejado muy sorprendida. Es verdad que es una película que no gusta a todo el mundo. Puede parecer lenta, la típica en la que no pasa nada…pero para mi pasa todo, pasa la vida. No necesita de grandes artificios, ni escenas espectaculares, porque habla de algo más profundo, que va más allá. De los sentimientos, las emociones, incluso los pensamientos… y muchas veces los vemos a través de las miradas, los silencios, las situaciones… es decir, sin que su directora (Sofía Coppola) nos los enseñe explícitamente (qué genialidad ¿no?)

Le peli habla de dos personas que están perdidas, no tienen ninguna motivación, están aburridas de la vida… Cada uno de ellos por motivos totalmente diferentes. Él es un actor que no pasa por un buen momento profesional porque sus mejores años se han quedado atrás. Y su vida personal no es mucho mejor. Ella acompaña a su marido fotógrafo en un viaje de trabajo pero se encuentra sola, no sabe cuál es su lugar en el mundo. Y así, cada uno con sus circunstancias, se conocen en el hotel de Tokyo donde pasan los días. Sus situaciones no tienen nada que ver, pero les une un sentimiento común: los dos están perdidos.

¿Tiene arreglo?

En uno de los momentos más íntimos de la película los protagonistas tienen esta conversación:

“- Estoy perdida. ¿Eso tiene arreglo?
– No. Sí. Ya se arreglará.
– ¿De veras? Fíjate en ti.
– Gracias. Cuánto más sabes quien eres y lo que quieres, menos te afectan las cosas.”

¿Cuántas veces te has sentido perdid@? En el plano personal, sentimental, laboral… y ¿qué ha pasado después?¿se ha solucionado? Si te paras a pensarlo, seguro que la mayoría de las veces te has acabado encontrando otra vez. A lo mejor no en la situación que más te hubiera gustado, o no de la mejor manera. Pero es muy complicado que una personas se encuentre perdida continuamente. Y además la última parte del diálogo es totalmente cierta: cuánto más te conoces, cuánto más piensas en ti y en lo que quieres, menos influencia tiene el exterior (incluidas las personas) sobre ti.

Darse permiso para perderse

Estar perdid@ es un sentimiento muy desagradable… por un lado no sabes hacia donde quieres/tienes que ir. Sientes frustación, desmotivación y además no encuentras una salida adecuada o factible. Pero aunque parezca contradictorio, es necesario que nos demos permiso para estar perdidos. Porque como dice mi compañera y amiga Conchi de El Diván Emocional, la vida no siempre es happy. Y ¿qué pasa cuando pasamos por esos momentos que nos ponen a prueba? En mi opinión, estar un tiempo naufragando no es malo, más bien al contrario. Nos permite dejarnos llevar, darnos tiempo para recolocarnos, reubicarnos y pensar hacia dónde queremos ir.

A veces en ese proceso descubrios cosas que no sabíamos de nosotros mismos. O nos encontramos con personas que están dispuestas a devolvernos el rumbo (aunque a veces esas personas ni son conscientes de estar haciéndolo). En definitiva, se trata de un periodo de aprendizaje (o desaprendizaje) que nos va a ayudar a afrontar la siguiente etapa de nuestra vida. Si luchamos contra ese momento, además de que podemos perdernos todas las cosas anteriores, estaremos negando una realidad. Si en este momento de mi vida estoy perdida no tiene sentido luchar contra ello, negarlo o mirar para otro lado. Mejor voy a aprovechar lo que puedo sacar de esta etapa, lo que puedo descubrir y que me va a ayudar a retomar las riendas desde otro punto que a lo mejor antes ni me había planteado.

Recalculando

Muchas veces, esa sensación de estar perdid@, viene tras un acontecimiento que pone patas arriba nuestra vida. Íbamos hacia un sitio, con una ruta muy clara, y de repente no tenemos ruta ni sitio al que ir. Y eso, entre otras cosas da miedo. Aparece la incertidumbre. Pero podemos verlo como una amenaza, o como un reto. Una oportunidad para ser creativos y explorar otras rutas desconocidas, en las que nunca habíamos pensado. Porque a veces pensamos que sólo hay una manera de hacer las cosas, o sólo hay una forma de vida que nos podría hacer felices. Pero con este pensamiento nos estamos limitando, cerrando a otras alternativas que pueden ser igual de buenas o incluso mejores. Así que como dice mi amiga Diana toca recalcular ruta 🙂

Si no habéis visto la película, como siempre, os animo a verla. Pero dejaros llevar por ella, no esperéis nada, sólo mirar la vida a través de otros ojos durante unos minutos.

Hasta la semana que viene.

Carpe diem ★

 

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