Cuídate cada día. Eres la persona más importante de tu vida.

Cuídate todos los días

Me he dado cuenta que de forma muy habitual vivimos en el pasado o en el futuro. Sin ser conscientes de que así nos estamos perdiendo lo único que realmente tenemos: el presente.

Si trabajamos de lunes a viernes pasamos por esos días como si fuera una carrera de fondo, un trámite por el que tenemos que pasar para llegar a la «meta» del fin de semana. Así, el viernes somos felices pero el domingo vuelve el bajón al pensar en lo que nos espera hasta el próximo viernes. Y los lunes por la mañana se convierten en la peor condena posible. Y así, una semana tras otra… Siempre pensando en las próximas vacaciones, el próximo fin de semana, el próximo viaje… Pero todas estas cosas llegan, pasan, y ¿después qué?

Eres la persona más importante de tu vida

Muchas veces se nos olvida. La única persona con la que vas a convivir toda tu vida eres tú. Todo lo que te cuides va a ser en tu beneficio. Y si no te cuidas tú, nadie tiene por qué hacerlo.

Limitarnos a vivir dos días en semana y penar los otros cinco implica perdernos muchos días y mucho tiempo valioso. Es verdad que con la rutina del día a día a veces es complicado buscar un momento para parar y mimarse. Pero como con muchas otras cosas es cuestión de crear un hábito.

Hoy te traigo algunas ideas de rutinas que puedes empezar a incorporar en tu día a día para prestarte más atención, para cuidarte y priorizarte.

1. Cada día, cuídate

Busca todos los días unos minutos para hacer algo que te guste. No hace falta que sean grandes cosas. Además a veces con el ritmo de vida que llevamos resulta realmente complicado encontrar ese momento. Por eso, no te exijas mucho, si sólo pueden ser unos minutos no pasa nada. La cuestión es hacerlo todos los días, como una prioridad en tu vida.

Pueden ser cosas como leer o escuchar música. Ver una serie antes de irte a dormir. Pasear al perro. Dibujar. Hacer ejercicio. Tomarte un café… La verdad es que hay tantas opciones como personas. Porque tú mejor que nadie sabes lo que te funciona, lo que te hace sentir bien. Puedes hacer una lista con las pequeñas cosas que te hacen sentir bien. No hace falta que hagas todo cada día. Pero elige tus minutos para ti y no des prioridad a otra cosa que no sea disfrutar de ellos.

2. Cuidado con lo que piensas!

Lo que pensamos determina cómo nos sentimos. Cuando damos cosas por hecho, adivinamos el futuro o creemos saber lo que el otro está pensando sin saber lo que de verdad pasa por su cabeza… cuidado porque nos estamos «montando películas». Y esto es peligroso porque nos quitan una cantidad importante de tiempo y energía (por no hablar del malestar que nos producen).

¿Cuál es el remedio a esto? No exijas (ni autoexijas), no des nada por hecho, no te anticipes. Intenta que tus pensamientos se basen en hechos y sobre todo pregúntate si mantener esa película (seguro que digna del oscar a mejor guión) te ayuda, te hace sentirte mejor o te acerca a tus metas. Si en lugar de eso te hace sentir inseguridad, te bloquea o te desmotiva es momento de dejar de prestar atención a esos pensamientos. Empieza a verlos únicamente como lo que son: un conjunto de palabras e imágenes que pasan por tu cabeza. Nada más que eso.

3. Enfócate en lo que suma.

A veces se nos olvida, pero tenemos la extraordinaria capacidad de centrar nuestra atención en lo que queramos. Y en función de esa elección nos sentiremos mejor o peor y actuaremos en consecuencia.

En mi trabajo con personas mayores escucho de forma muy habitual cosas como: «no puedo andar», «no puedo salir», «no hablo con nadie», «no puedo hacer nada». Y muchas de estas cosas son verdad. Pero una de estas personas me contaba un día que había estado muy triste porque no podía leer. Era su pasión, lo que más le gustaba y le entretenía porque va en silla de ruedas y como no tiene ascensor no puede salir a la calle. Pero había perdido toda la fuerza en los brazos y ya no podía sostener los libros. Así que estuvo pensando que podía hacer para solucionar esto. Y se le ocurrió comprar un atril (concretamente encargó a una nieta que se lo comprara). Y estaba encantada. Porque lo apoyaba en la mesa y lo único que tenía que hacer es pasar las páginas. Y problema resuelto!

La situación es igual de complicada que en el caso de las personas que únicamente se enfocan en los impedimentos, en lo que no pueden hacer. Pero en el segundo caso, esta persona invirtió su tiempo y su energía en pensar en el problema, pero para buscar una solución. No para quejarse ni recrearse en lo que ya sabe que no puede hacer. Se enfocó en lo que suma. En lo que le hace buscar alternativas para adaptarse a la nueva situación.

La vida ya es bastante complicada

Con todo esto no quiero decir que la vida sea fácil. Al contrario, que la vida ya es bastante compleja como para añadir más complicaciones de nuestra cosecha.

Así que aprende a elegir tus batallas. Acepta lo que no está en tu mano cambiar. Y céntrate en aquello que sí puedes modificar. Y en lo que puedes hacer para sentirte mejor y sacar provecho al momento presente. Deshazte de lo tóxico, de lo que sólo resta. Cuídate cada día. Porque como decíamos al principio, el presente es lo único que nos pertenece.

Hasta la semana que viene!

Pili ★

pgarciapsicologa@gmail.com

Un comentario Añadir valoración

  1. Rebeca dice:

    Me encantan tus publicaciones!!!

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